Historias · Ruente · Cantabria
La casa montañesa de Ruente
Historia
266 m² construidos
3.520 m² de parcela
4 dorm. · 3 baños
Una casa blanca, de arcos y madera, en un valle de Cantabria: tres plantas, más de tres mil metros de jardín y las montañas del Saja-Besaya siempre al fondo.
Se llega por un camino estrecho dentro del barrio. Al cruzar la verja de piedra y forja, la casa aparece de golpe, entre una palmera canaria enorme y un paseo de farolas de época, setos recortados y césped.
No es una casona histórica ni pretende serlo. Es una casa de campo pensada a la manera del norte, con su teja curva, su cal y su madera oscura, en medio de un valle que la rodea por los cuatro lados. A pie de calle solo está el garaje: la vida empieza un piso más arriba, al subir la escalera exterior.
En la planta principal, el salón, la cocina y el porche se reparten la luz del día; arriba, bajo la cubierta, quedan los dormitorios. Son 266 metros en tres plantas y, en casi todas las ventanas, montaña.
Alrededor, 3.520 metros de finca, parte urbana y parte rústica, en una zona protegida junto al Parque Natural. El silencio es de verdad, pero no el aislamiento: Cabezón de la Sal está a un cuarto de hora, la autovía a unos minutos y el mar de Comillas a poco más de veinte.
La arquitectura
Tres arcos y una solana
La planta baja se abre en tres grandes arcos de medio punto, y arriba una solana protegida por un alero generoso se delimita con balaustres de madera torneada. Tejado de teja cerámica curva, fachadas encaladas en blanco: arquitectura regionalista montañesa, no una casona histórica.
El umbral
Un porche que no cierra nunca
Acristalado y soleado todo el día, el porche se abre al valle y a las montañas que lo rodean. Es el primer sitio de la casa, y también el último que se quiere dejar.
El fuego
Cuarenta metros alrededor de una chimenea
El salón ocupa 40 m² en torno a una chimenea pensada tanto para el día a día de invierno como para recibir. La escalera, al fondo, marca el paso hacia el resto de la casa.
El paso
A un gesto del porche
La cocina se abre directamente al porche acristalado, para no perder la vida de la casa ni cocinando.
La escala
Cuatro habitaciones, cada una con su luz
Los cuatro dormitorios mantienen una escala generosa y luminosa, y alguno se abre directamente a una terraza propia.
El jardín
Palmeras, castaños y nogales
Palmeras, castaños, nogales e higueras, con riego y corte de césped automático: un jardín tan protagonista como la propia casa.
El reportaje
Toda la casa, en imágenes
La colección completa, para recorrerla despacio.
Alrededor
Lo que queda cerca
Servicios
- Cabezón de la SalFarmacia, centro de salud, supermercados y gasolinera 12 min
Accesos
- Autopista A-8 8 min
Playas y pueblos
- Playa de Comillas 22 min
- Santillana del Mar 28 min
- San Sebastián de GarabandalSantuario 30 min
Aeropuerto
- Aeropuerto de Santander 50 min
Hay casas que no se anuncian: se cuentan.
Por eso cada casa que pasa por nuestras manos se fotografía sin prisa, se escribe con cuidado y se presenta como lo que es: un lugar con una historia propia. Esta es una de ellas.
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